Toyota no se deja engañar
Este excelente spot de Toyota juega con la provocación y el doble sentido para darle a la marca un sentido de importancia y también de impredecibilidad.

La pieza sabe muy bien como hacer que la marca parezca confiable pero no excesivamente segura lo cual para los espectadores podría ser visto como aburrida y carente de energía. Al no tener valores reales de producto que presentarle, el spot elije un valor de imagen el cual pasa de la sensualidad a la sorpresa y luego al humor en pocos segundos.
El resultado es espléndido en todos los sentidos ya que también se toma un momento para mostrar un valor imprescindible en un vehículo como lo es la confiabilidad algo que uno de los protagonistas enuncia claramente al decir “Es una trampa, un Toyota nunca sufre desperfectos“. Si bien esto puede ser una hipérbole, es la pieza final que pone a funcionar el mecanismo de una pieza muy bien pensada.
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