¿La intención es lo que cuenta?

Esta pieza de anillos James Allen intenta desmitificar el romanticismo de las proposiciones de matrimonio para darle un giro menos clásico y más inesperado.

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El resultado no es precisamente el que se desea pero la marca logra destacar con su propuesta innovadora arriesgándose a romper con una sarta de clichés demasiado arraigados y poner su estilo propio a un evento en el cual solo proporciona uno de los elementos importantes, dejando el resto a la elección de cada uno, sin importar cuan desacertada pueda resultar.

El tono caricaturesco de la pieza se adecua muy bien al humor juvenil que impera en el cine y la televisión estos días y que aquí refleja que el matrimonio no tiene porque ser aburrido para el hombre (aunque probablemente lo será). Sigan leyendo para verlo.

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